“Orandum est ut sit mens sana in corpote sano”
Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano.
Juvenal

miércoles, 17 de agosto de 2011

El Deporte vs. las Drogas 14 / 37

Mantenga el contacto con los jugadores

El programa, para prevenir eficazmente el uso indebido de drogas entre los jóvenes y
otros problemas, tendrá que atraer a los jóvenes y mantenerlos interesados. El modo de
atraer y hacer participar a los jóvenes es relacionarse estrechamente con ellos.

He aquí las siguientes maneras de lograrlo:

vaya adonde estén los jóvenes (por ejemplo, a un parque de práctica del monopatín) para escucharlos y compartir ideas con ellos; asegúrese de que el programa sea divertido desde su punto de vista; sea flexible y esté dispuesto a modificar sus esfuerzos para tener en cuenta los intereses de los jóvenes; haga que se sientan aceptados y respetados, escuchándolos siempre; dé cabida a todos, incluidos los jóvenes que carecen de dinero, los menos hábiles y los discapacitados; cree oportunidades de que se establezcan relaciones; las relaciones son importantes para los adolescentes, en particular de sexo femenino; ofrezca incentivos, como becas y viajes; recurra a personas (personalidades del deporte) que representen un modelo y sean importantes para los jugadores; tal vez desee utilizar el deporte como un modo de lograr que los jóvenes se interesen en otras actividades de desarrollo personal y comunitario;  dé a los jugadores la oportunidad de que participen en la gestión del programa; permita que adopten decisiones y se sientan dueños del programa; para ello, se los podría ayudar a hacer lo siguiente: determinar la situación del consumo de drogasinfluir en el programa en general como miembros de una junta de gestión o asesoramiento; preparar mensajes importantes; suministrar información y facilitar el fomento de las aptitudes como dirigentes de otros jóvenes; evaluar el programa.

Fuente: EL DEPORTE. El deporte como instrumento de prevención del uso indebido de drogas.
            Naciones Unidas
            Oficina Contra la droga y el delito.
            Red Mundial de Jóvenes



           Trabajando con Fé y Sirviendo con Pasión

C. L. Carlos A. Hernández
Director Distrital de promoción del Deporte
Distrito B3


"Hagamos Deporte B3"
30 minutos de actividad física diaria cambiaran tu vida.

jueves, 11 de agosto de 2011

El Deporte vs. las Drogas 13 / 37

Cómo lograr los objetivos – el diseño del programa

Una vez establecidos los objetivos, hay que examinar cuáles son las opciones disponibles
para lograrlos. Un modo adecuado de diseñar el programa es preparar un plan de trabajo
en el que se enumere cada actividad elegida y, para cada actividad, las tareas de cada
participante, el momento en que se realizarán y los recursos que se necesitarán para ello.

En cada actividad hay mensajes que se desean transmitir. La mayor parte de nosotros
no piensa mucho en los mensajes que transmite con respecto al consumo de drogas y
la honradez deportiva, de modo que es importante dedicar cierto tiempo a la aclaración
de los valores y mensajes que se desea transmitir a los jugadores o participantes.

Recuerde que debe poner a prueba sus mensajes con los jugadores o el grupo a los que
intente beneficiar; mejor aún, pídales que le ayuden a diseñar los mensajes.

Los mensajes varían con cada programa, pero éstos son los principales:

los jugadores son personas capaces y merecen respeto;
sin honradez deportiva no hay deporte;
el consumo de drogas sicotrópicas obstaculiza el goce y el rendimiento;
el consumo de drogas que aumentan el rendimiento es una forma de estafa.

Un modo de transmitir los principales mensajes del programa es utilizar un código de
conducta escrito. Sin embargo, también transmitimos mensajes no verbales con nuestro
comportamiento y ¡las acciones siempre son más elocuentes que las palabras! En
consecuencia, si, por ejemplo, deseamos comunicar nuestro respeto a los participantes
jóvenes, lo que hagamos (por ejemplo, escuchar atentamente) tendrá más peso que lo
que digamos.

Asimismo, el modo en que hablamos del consumo de drogas en nuestras conversaciones
ocasionales (por ejemplo, mediante chistes y anécdotas) puede ser más importante que
lo que digamos en una sesión oficial dedicada a la “enseñanza sobre las drogas”. Debido
              a que se concentran tantas emociones y tanta mística en torno a las drogas, es difícil
              sostener una conversación normal sobre esas cuestiones. Si abordamos las conversaciones
              sobre el consumo de drogas del modo en que abordamos cualquier cuestión sanitaria,
             como las dietas o el ejercicio, ayudaremos a que los jóvenes se sientan más cómodos
             para plantear y analizar problemas. Sin embargo, hay que tener cuidado en no transmitir
             mediante esas conversaciones mensajes que no sean saludables.

Los medios de información transmiten a veces mensajes que no son saludables. Haga
que los jóvenes en su programa cuestionen los mensajes imperantes en los deportes
profesionales y los medios de información.

Los lemas a nivel de equipo, club o liga ayudan a enmarcar los pequeños mensajes que
forman parte del programa. He aquí algunos ejemplos al respecto:

llegamos a la meta poco a poco;

sólo tú puedes hacerlo, pero no solo;

deportes, sí – drogas, no;

acá las drogas no juegan;

rápido de vuelta a la sociedad;

una oportunidad para los jóvenes mediante los deportes;

la diversión es en serio.


           Trabajando con Fé y Sirviendo con Pasión

C. L. Carlos A. Hernández
Director Distrital de promoción del Deporte
Distrito B3


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martes, 9 de agosto de 2011

El Deporte vs. las Drogas 12/37

Establezca objetivos que tengan sentido

Los objetivos que se establezcan deben ser lógicos, es decir, tener en cuenta la
situación real del uso indebido de drogas en la comunidad, y realistas con respecto a
los recursos con los que se tendrá que trabajar.

Objetivos típicos:

prevenir, retardar o reducir el consumo;
prevenir o reducir los efectos dañinos del consumo;
prevenir la recaída en la toxicomanía.

Lógicamente, con el deporte se pueden fomentar esos objetivos, haciendo hincapié en
los factores de protección vinculados con los problemas del uso indebido de drogas;
por ejemplo, en los siguientes:

aumento de la relación de los participantes con la escuela o la comunidad;
aumento de la planificación del futuro entre los participantes;
aumento del apoyo a los participantes y de sus perspectivas positivas.


¡Recuerde!

En los objetivos que establezca debe tener en cuenta en forma lógica los problemas identificados y reflejar los recursos disponibles.




           Trabajando con Fé y Sirviendo con Pasión

C. L. Carlos A. Hernández
Director Distrital de promoción del Deporte
Distrito B3


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jueves, 4 de agosto de 2011

El Deporte vs. las Drogas 11/37

Cómo iniciar un programa

Aclaración del problema y disponibilidad de recursos


Si el programa está destinado a reducir el uso indebido de drogas entre los jóvenes, será
necesario averiguar la índole y el alcance de ese uso entre las personas a las que se
desee beneficiar. Ello equivale a reunir información sobre los tipos de sustancias que se
consumen, la edad a la que en general se consumen drogas por primera vez, el nivel
típico de ese consumo (experimental, ocasional, habitual o de toxicomanía), el daño que
ese consumo causa, los factores que contribuyen al consumo (factores de riesgo) y los
factores cuyos efectos son más bien de protección.

El mejor modo de enfocar esa tarea es evaluar la situación a nivel local. Para ello, hay
que reunir información de más de una fuente a fin de obtener una imagen precisa de la
situación del uso indebido de drogas. Lo mejor para realizar una evaluación de la
situación a nivel local es reunir información de dos tipos: cuantitativa (por ejemplo,
estadísticas) y cualitativa (por ejemplo, impresiones y sentimientos). Quizá exista ya
parte de esa información (por ejemplo, en los archivos de la policía, los centros de
tratamiento y los hospitales) y el grupo a su cargo tendrá que reunir otra parte de la
información (por ejemplo, ¿cómo difiere entre los muchachos y las muchachas el uso
indebido de drogas?).

Entre los modos de reunir esa información figuran los debates con grupos especiales o
“comunitarios”, las entrevistas con informantes importantes, las encuestas entre el
público, los relatos, la observación y los estudios de casos particulares. Los jóvenes
pueden ayudar a reunir gran parte de la información necesaria para la evaluación; no
olvide preguntarles cuál es su impresión de la situación.

Se puede encontrar orientación adicional para evaluar el alcance y la índole del consumo de
drogas entre los jóvenes a nivel local en el documento “A participatory Handbook for Youth
Drug Abuse Prevention Programmes”, de la red mundial de jóvenes dedicados a la prevención
del uso indebido de drogas (disponible actualmente en la siguiente dirección de la Internet:
www.odccp.org/youthnet) y en el documento del PNUFID que contiene Directrices para el
desarrollo y la ejecución de evaluaciones rápidas de la situación del uso indebido de drogas
y medidas de respuesta (1998) y se encuentra en la siguiente dirección de la Internet:
www.odccp.org.

Asimismo, será necesario evaluar los recursos y capacidades con que se cuente en materia de
instalaciones, personal y voluntarios que apoyen su labor, así como en materia de apoyo
              político y gubernamental, amén de los demás organismos o grupos que deseen prestar ayuda.


¡Recuerde!

Reúna información de más de una fuente para evaluar el problema.

Determine qué recursos están disponibles para apoyar el programa.

Haga que los jóvenes participen en la recopilación y el suministro de información
para la evaluación.



            Trabajando con Fé y Sirviendo con Pasión

C. L. Carlos A. Hernández
Director Distrital de promoción del Deporte
Distrito B3


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martes, 2 de agosto de 2011

El Deporte vs. las Drogas 10/37

Mejorar las situaciones de cada comunidad a través del deporte

Habida cuenta de que muchos jóvenes desarrollan una gran pasión por el deporte, éste
puede servir de gancho para mejorar las situaciones de cada comunidad y reforzar las
medidas cautelares para los jugadores y los demás. Se pueden entablar relaciones
estrechas si los entrenadores, directores y deportistas pasan mucho tiempo juntos y
trabajan con miras a lograr un objetivo común. Así, pueden tener conocimiento de que
los jugadores tienen varios problemas (por ejemplo, una dieta insuficiente) que pueden
afectar a su salud y a su capacidad de rendimiento. También pueden enterarse de que
la comunidad tiene una serie de necesidades y que el deporte puede ser una palanca
para mejorar esa situación. De esta forma el deporte puede concebirse como un
auténtico instrumento de desarrollo de la comunidad.

Un ejemplo de programa que presta atención a los principales problemas de la
comunidad es el del club de fútbol Tahuichi (Bolivia) que empezó siendo pequeño en
1978 y actualmente cuenta con 3.500 chicos y chicas. Los jugadores generalmente
juegan con su equipo tres veces por semana durante dos horas. El programa es casi
gratuito, lo que permite el acceso a todos los que quieren jugar.

No obstante, como muchos jugadores son pobres, el programa no termina ahí sino que
les apoya proporcionándoles alojamiento, alimentación, vestido, vitaminas, atención
sanitaria y ayuda en la educación. Así, muchos niños se sienten atraídos por Tahuichi y
el fútbol. A la mayoría les gusta el juego y mejoran sus aptitudes en Tahuichi. A fin de
ayudar a los jugadores a mejorar, existen diferentes niveles de juego y becas para los
colegios e institutos. Los jugadores que reciben becas y consiguen entrenarse en el
extranjero suelen volver a Tahuichi para entrenar o ayudar a dirigir el programa.
Tahuichi cuenta con una junta directiva de jóvenes que se reúne una vez al mes para
analizar y debatir las posibles mejoras.

De vez en cuando, Tahuichi invita a oradores para que hablen con los jugadores sobre
las drogas. Sin embargo, para ellos, clave de la prevención es la creación de un entorno
centrado en el rendimiento y la mejora y que no contribuya al consumo de drogas.

La Asociación Deportiva Juvenil de Mathare (M.Y.S.A.), de Nairobi (Kenya), es una
asociación futbolística que empezó en 1987 y que congrega a 14.000 jóvenes (de 9 a
18 años) y a sus barrios de tugurios de muchas formas distintas. Bajo el simple lema
“Haz algo por nosotros (la Asociación) y haremos algo por tí”, el programa ha crecido
muchísimo y al mismo tiempo ha mejorado la situación de los barrios de tugurios. Al
principio los jóvenes aprendieron que si limpiaban un campo que estaba lleno de
desperdicios, tendrían sitio para jugar. De ahí que la protección del medio ambiente
haya seguido siendo una prioridad para la Asociación. Los equipos que participan en la
limpieza del vecindario se ven recompensados con seis puntos en la liga de fútbol.
M.Y.S.A. sabe que cada uno de los equipos que se adhiere a la Asociación tendrá sus
preocupaciones y prioridades propias (por ejemplo, en la esfera de la educación, los
derechos humanos, los problemas de drogas, el empleo y la prevención del SIDA). La
Asociación trabaja con ellos para tratar dichas prioridades.

En 1992, la M.Y.S.A. inició a las chicas en el fútbol, cuando esa práctica no estaba del
todo aceptada en la cultura. A medida que más chicas se interesaron y tuvieron éxito,
las actitudes de los padres y de los demás se hicieron más tolerantes.

La oportunidad de recibir becas y de viajar a los torneos de fútbol fuera de Kenya son
los principales incentivos para que los jugadores jóvenes participen en el programa y
trabajen intensamente para mejorar sus aptitudes.

En el caso del Programa Deportivo de la Comunidad de Leyton (LCSP) (Reino Unido), el
deporte se emplea para unir a los jóvenes con miras al desarrollo personal en un
entorno favorable. El LCSP emplea el deporte como forma de desarrollo de las
relaciones con los exconsumidores de drogas estabilizados y de crear una gama más
amplia de relaciones y oportunidades entre ellos.

El LCSP empezó poco a poco. En un principio se destinaba a los jóvenes que mostraban
poco interés o confianza en un programa patrocinado por una organización comunitaria.
Sin embargo, pronto se ganó confianza y aumentó la participación gracias a que se
respetó a las personas que se presentaron y no se les “impuso” ni “vendió” el deporte.
Se alentó a los jugadores a adoptar decisiones y se les dio más control (en la
organización de los partidos o el establecimiento de horarios) sobre el programa
cuando se sintieron capaces para ello.

A medida que los participantes se dedicaron más al programa fue posible prestar
atención a otras necesidades como la educación, la salud, la amistad y el empleo.

Fuente: EL DEPORTE. El deporte como instrumento de prevención del uso indebido de drogas.
            Naciones Unidas
            Oficina Contra la droga y el delito.
            Red Mundial de Jóvenes



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